Helio Pedregal
Es una de esas caras que a todos nos suenan, un poco o mucho, por su participación en diversas series de televisión. Siempre suele hacer de algún personaje serio, autoritario y, por qué no, antipático.
Más allá de su acercamiento a la televisión, Helio Pedregal es un actor de teatro imponente, por su gran presencia física y por su voz, grave y medida, que modula a la perfección para dar vida a los personajes que, en suerte, le toca representar. Porque dice el propio Helio que ha tenido mucha suerte, yo me atrevería a decir que también mucho trabajo y dedicación, en los papeles y en los directores que le han tocado.
Es un habitual de los repartos de Narros o de Pasqual, con quien repitió hace poco en Hamlet y en La Tempestad, haciendo, ¿como no? del malo. Pero está un poco harto de hacer siempre de personajes desagradables y ahora nos brinda una cara tierna y cálida tanto en Afterplay, que se encuentra en stand by, como en Splendid's.
En una obra tan dura, el personaje de Pedregal viene a ser el fiel de la balanza. Alguien que con el poso que dejan los años y con la tranquilidad que da la experiencia para guiar el juego de sus compañeros hasta el final, el "verdadero final" como diría su Andrei.
Es un hombre comprometido con lo que hace que necesita creer en el texto que defiende para poder subirse cada día a un escenario y que no se cansa de hacerlo siempre que el montaje tenga la debida calidad. Tampoco parece tener miedo en arriesgarse en montajes incómodos, en los que sin duda se desenvuelve como pez en el agua.
